Lo que nadie te dice de la lactancia materna



Nadie puede hablar del tema hasta que lo vive... y no te quiero mentir: ¡no es fácil! Pero una vez que logras que tu bebé conecte contigo, no querrás que la experiencia termine nunca. Ver sus ojitos mirandote fijamente, alimentarse de ti, crecer de ti, tan pequeño, tan indefenso... Y sin darte cuenta ya estás enamorada y dispuesta a todo por ese pequño, sin importar cuánto duela, cuanto debas enfrentar.


¿Duele? Sí, en algunos casos más que en otros. Pero definitvamente, ¡lo vale!

¿Es dificil? Para unas mujeres más que para otras, pero es algo que toda mamá debe intentar.

Tambien puede suceder que no funcione y es más común de lo que crees, tal vez tu bebé jamás se acostumbre a comer de ti, o porque tienes muy poca leche, ¿y sabes? ¡Tampoco pasa nada! No te hagas daño pensando en que hiciste algo mal. Ya habrá miles de formas más para conectarte con tu bebé.

En mi experiencia...

Cuando nació Camila, hace 7 años, tuve que regresar al hospital tres días después de que me dieran de alta, pues, no sé cómo pasó pero se me paralizó el intestino; algunos medicos dicen que fue la anestesia, otros aseguran que eso es imposible. El chiste es que pasé siete días alejada de mi bebé, lloraba cada vez que ella tenía hambre y, ¿cómo me daba cuenta si estaba kilometros de distancia? Sencillo: la leche se empezada a desbordar a borbotones, tenían que ponerme vendas en el pecho para no empaparme. Y fue muy frustrante, pues pasé todo el embarazo en un curso con dulas que me "explicaron" cómo llevar a cabo el proceso de lactancia, me decían: "tienes que pegarte al bebé, siempre pégate al bebé", pero nadie me explicó qué pasaría si tenía que separarme del bebé. Cuando regresé a casa tuve que esperar 15 días más para intentar amamantar a la niña, pues me habían hecho estudios de contraste y debía eliminar la sustancia del cuerpo antes. Y obiamnete sucedió lo que temía: Camila me rechazó una y otra vez, todas las veces que lo intenté por más de cuatro meses, pues ya se había acostumbrado al biberón. Y aunque sólo pude amamantarla tres días, puedo decir que, para mí, fue una de las mejores experiencias de mi vida.




Beneficios físicos y psicológicos


Para la mamá:


La lactancia acelera la recuperación de la madre después del parto, evitando hemorragias y ayudando a que el útero se contraiga más rápidamente y regrese a su tamaño normal.

La fabricación de leche quema hasta 500 calorías al día.

Según el Colegio smericano de obstetricia y ginecología, el amamantar reduce el riesgo de cáncer ovárico y de mama.

Las mujeres que amamantan enfrentan un riesgo más bajo de padecer osteoporosis durante su vejez.

Cuando las mujeres amamantan elevan sus niveles de oxitocina, que tiene un efecto anti-ansiedad y ayuda a crear un vinculo con el bebé, asegura Kathryn G. Dewey, profesora de Nutrición en la Universidad de California.

El cuerpo produce hormonas que contribuyen al bienestar emocional: la prolactina, por ejemplo (la hormona que estimula la producción de leche), causa un efecto relajante en la mamá y también ayuda a reducir la presión sanguínea.

La estimulación que el bebé crea al chupar, produce que el cerebro de la madre secrete una sustancia llamada endorfina. Las endorfinas producen funciones esenciales para la salud en general. Promueve la calma, mejora el humor, reduce el dolor y provee resistencia a ciertas infecciones.




Para el bebé:

Según la Academia americana de pediatría, los bebés criados con leche materna tienen un riesgo más bajo para el síndrome infantil de la muerte de cuna y de adquirir enfermedades crónicas en el futuro, incluyendo asma, diabetes, leucemia y algunas formas de linfoma.

La leche materna tiene grandes cantidades de componentes que ayudan a desarrollar el cerebro humano. El cerebro se triplica de tamaño durante el primer año de vida.

Los bebés que toman leche de sus madres son menos vulnerables a las enfermedades infecciosas agudas, incluyendo infecciones respiratorias y gastrointestinales.

La leche materna proporciona anticuerpos contra enfermedades infecciosas agudas, incluyendo meningitis e infecciones de las vías respiratorias superiores e inferiores.

El médico londinense M Bushnell, hizo un estudio en 1977, en el cual corroboró que las lactancias prolongadas están relacionadas con escalas menores de ansiedad en el adulto.

La lactancia también está positivamente relacionada con pruebas en el vocabulario; el desarrollo temprano del lenguaje y coordinación motora.

La lactancia materna se asocia también a un incremento consistente y estadísticamente significativo en el coeficiente intelectual de los niños de primaria; mejora en la comprensión de lectura; habilidad matemática y mayores niveles de logros en sus exámenes.

Los bebés que son amamantados se convertirán en el futuro en personas más seguras de sí mismas y con un alto grado de inteligencia.