Harry y Meghan no son felices en L.A.


El hijo menor de Lady Di no la ha tenido fácil desde 2016 que se enamoró perdidamente de Meghan Markle y es que en su condición de Principe resultaba poco probable que la Casa real británica aceptara tan fácil a su novia, pues era actriz y divorciada. Sí, en la realeza esas dos cosas siguen siendo mal vistas. 💅🏻 Con el tiempo la Reina Isabel II se relajó y dejó pasar por alto varios puntos clave del protocolo, todo con tal de ver feliz a su nieto consentido. ​ Cuatro meses después de comenzar a salir Harry y Meghan se comprometieron, poco tiempo pasó para que los miembros de la Casa real británica, la prensa y el público en general descubrieran que el carácter fuerte, la rebeldía e inteligencia de Meghan serían grandes obstáculos para que encajara en el papel de Princesa abnegada.



​ La pareja se casó el 18 de mayo de 2018 en la capilla de San Jorge del castillo de Windsor, en lo que fue uno de los eventos mediáticos más importantes de la historia, no sólo de Inglaterra, sino del mundo.

Dos años después de la boda, de convertirse en papás de Archie (el 6 de mayo de 2019) y de decidir renunciar a sus títulos de duque y duquesa de Sussex (en enero pasado), todo se ha hecho de la forma en que Meghan lo ha deseado: primero se mudaron a la isla de Vancouver, en Canadá y desde hace un par de meses radican en Los Ángeles, pero todo parece indicar que las cosas no van bien como antes. Amigos cercanos a la pareja han declarado que aunque en un principio la idea de alejarse de sus responsabilidades como miembro de la Casa real británica le parecieron la mejor forma de proteger a su familia, pues, nunca deseó para su esposa la misma suerte que su madre, Lady Di, quien perdió la vida (el 31 de agosto de 1997) huyendo de supuestos paparazzi,  por más que Harry se esmera, no logra sentirse bien lejos de Inglaterra, de su familia y de sus costumbres.   ¿Se estará arrepintiendo de su decisión?