El día que Diego Luna me defendió


Corría el año de… ay, ya ni me cuerdo, debió haber sido hace 17 años cuando yo empezaba a hacer mi pininos en la reporteada para un programa radiofónico, y mi jefe en aquel entonces, un picudo de los espectáculos, que nunca me quiso porque dudaba mucho en las capacidades de las personas jóvenes, me decía: “traer la nota de que Luis Miguel saca disco o de que Maribel Guardia estrena telenovela no es nota, nota es que los hagas enojar, que te hablen de sus divorcios, es más si te golpean, ¡ahí está la nota!". Y yo apanicada, reconsiderando si había sido buena idea estudiar periodismo para acabar siendo golpeada.


Total, que eso de los golpes acabó siendo una realidad: cuando te enfrentas a lo que en el periodismo de espectáculos se le llama “chacaleo” todo se vale, el chiste de ese bizarro momento es estar lo más cerca posible del entrevistado para meter tu grabadora, micrófono -ahora teléfono móvil-, para tener la mejor declaración del famoso.


Sí, ser reportero de espectáculos no es muy glamouroso que digamos y hay cada colega que se esmera en hacer quedar mal al gremio, ya saben, sobre todo esos que escriben en medios amarillistas al puro estilo Tv Notas, o los típicos canaperos, que, bueno, esa es otra historia.

Al grano pues… tuve que cubrir una obra de teatro protagonizada por Mario Iván Martínez, un primer actor, con 40 años de una trayectoria increíble en radio, cine y televisión. A dicha obra fue invitado Diego Luna, quien en aquel momento ya era reconocido como todo un charolastra, por haber protagonizado junto a Gael García “Y tu mamá también”, y en cuanto llegó al teatro todos corrieron, o mejor dicho, corrimos, buscando una declaración suya. Él pidió respeto por Mario Iván y que todos regresáramos a la sala, situación que no sucedió.

Y ahí estaba yo, una principiante en el periodismo, con no más de 20 años, saltando entre todos para poder acercar mi grabadora a Diego en medio de un tumulto de colmilludos reporteros, y ¿saben qué es peor que un reportero de espectáculos? Un camarógrafo de televisión de un programa de espectáculos, entonces pasó lo que tenía que pasar… Uno de esos camarógrafos me golpeó con la cámara en el pómulo, durísimo, por cierto; Diego se dio cuenta, paró el chacaleo, le pidió la camarógrafo que tuviera más cuidado y me pidió ponerme al lado suyo para seguir con la “entrevista”, así que yo en digna, metí mi grabadora y puse "rec" a mi grabadora y “voila”, conseguí entrevistarlo en primera fila, hombro con hombro... bien golpeada pero con una súper nota, ¡cómo de que no!